26 de septiembre de 2025

Análisis

Nuevas relaciones triangulares

Comercio de México con China y Estados Unidos frente al security-shoring

En medio de una compleja e impredecible “guerra arancelaria” global impulsada desde la Casa Blanca, que alcanza particulares proporciones entre Estados Unidos y China, el equipo de economía de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, reveló en el mes de septiembre el contenido de un proyecto de decreto que establece más de 1,400 nuevas fracciones arancelarias de hasta 50 por ciento en las compras provenientes de China. Estas medidas expresan la fuerte presión por parte de la segunda presidencia de Donald Trump sobre México, orientadas a la confrontación con China a través de medidas concretas, y ante la amenaza latente de ser excluido del mercado estadounidense y de cara a las próximas negociaciones del Tratado de Libre Comercio México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC). 

Las recientes acciones adoptadas por los Estados Unidos representan una forma de security-shoring, que se ha convertido en una herramienta central para subordinar las relaciones con China y terceros países a su seguridad nacional, ante una creciente exigencia de exclusividad hacia terceras regiones y países. 1 Esta estrategia se basa en tres pilares definidos por la administración Biden: inversión en sectores estratégicos; alineamiento con países aliados; competencia con China en áreas tecnológicas como semiconductores, inteligencia artificial y tecnologías cuántica. Ver Enrique Dussel Peters, “Security-shoring y la nueva relación económica triangular China-Estados Unidos-México,” (<)em(>)Revista de Economía Mexicana. Anuario UNAM(<)/em(>), núm. 9 (2024: 163): 157–188 y Enrique Dussel Peters, (<)em(>)Latin America, China and Great Power Competition. New Triangular Relationships(<)/em(>).  (Boulder, CO: Lynne Rienner Publishers, 2005). Ante la abierta confrontación entre Estados Unidos y China al menos desde 2017-2018, terceros países como México se enfrentan al reto de lograr relaciones pragmáticas tanto con Estados Unidos como con China bajo el concepto de “nuevas relaciones triangulares”.

La creciente confrontación entre las dos principales economías globales, sin embargo, hacen altamente compleja esta “nueva relación triangular”. La profunda relación entre México y Estados Unidos a nivel histórico, geográfico y económico, diferente a la gran mayoría de los países, incluso en América Latina y el Caribe (ALC), así como la reciente presencia masiva de China en el país, hacen particularmente sensible la posición mexicana. Pero un análisis sobre las nuevas relaciones triangulares también implica reconocer el proceso de globalización con características chinas, impulsado desde el año 2013, cuya prioridad se concentra en construir una interconectividad global a través de proyectos de infraestructura–como la Iniciativa de la Franja y la Ruta–y el establecimiento de nuevas instituciones para promover su visión, en lugar de la liberalización comercial y de capitales. 2 China busca ofrecer tecnología, financiamiento, empresas, proveeduría, construcción, fuerza de trabajo y múltiples servicios vinculados a estos proyectos de infraestructura –de puertos a carreteras, hidroeléctricas, conexión internet– a los países interesados en adherirse e integrarse a esta propuesta de cooperación. La propuesta no solo incluye una mayor interconectividad, sino que favorece una intensificación del comercio, la inversión y el financiamiento. Además, apunta a acrecentar los vínculos sociales, políticos y económicos que exceden el ámbito comercial. Enrique Dussel Peters, “Una globalización con características chinas,” (<)em(>)Nueva Sociedad(<)/em(>), febrero de 2018, https://nuso.org/articulo/una-globalizacion-con-caracteristicas-chinas/

La actual competencia sistémica entre Estados Unidos y China no sólo se lleva a cabo desde la perspectiva de la guerra comercial, sino también desde dimensiones estratégicas como la cultura, la academia, el turismo, la tecnología, proyectos de infraestructura, etc.

México requiere considerar una estrategia de comercio exterior que reconozca su posición estructural en la actual relación triangular con Estados Unidos y China, y que defina una agenda general y específica frente a ambos países. La ausencia de una política clara en este ámbito podría generar impactos negativos sobre las empresas especializadas en comercio exterior, particularmente aquellas de origen extranjero y, en especial, las estadounidenses establecidas en territorio mexicano.

Estrategia de desarrollo y comercio exterior de México

Existe un amplio análisis sobre la socioeconomía mexicana desde finales de los 1980s con una perspectiva macro, meso, micro y territorial. 3 Enrique de la Garza, “Nota crítica. El regulacionismo en México”, Estudios Sociológicos VII, no. 19 (1989): 139–157. Enrique Dussel Peters, (<)em(>)Polarizing Mexico. The Impact of Liberalization Strategy(<)/em(>) (Boulder, CO: Lynne Rienner Publishers, 2000). Gary Gereffi, Nearshoring en México. Opciones diversas para el escalamiento industrial (México: CEPAL, 2025). Juan Carlos Moreno-Brid y Jaime Ros, (<)em(>)Development and Growth in the Mexican Economy. A Historical Perspective(<)/em(>) (Oxford: Oxford University Press, 2009). Si bien la rápida y profunda estrategia de la industrialización orientada hacia las exportaciones (IOE) implementada por Salinas de Gortari desde 1988 generó importantes efectos en el control de la inflación, del déficit fiscal y, particularmente en un incremento significativo de su comercio exterior (como se verá abajo a detalle), en otros rubros su desempeño fue decepcionante hasta 2018. El crecimiento del PIB fue muy reducido con respecto al dinamismo histórico, las tasas de inversión con respecto al PIB no aumentaron y los salarios mínimos reales fueron reducidos en comparación con los inicios de la década de los ochenta del siglo XX. Múltiples promesas de la IOE no se realizaron hasta 2018. 4 Para un análisis estadístico de un grupo de variables sobre México en las últimas décadas, véase: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), (<)em(>)América Latina y el Caribe ante las trampas del desarrollo: transformaciones indispensables y cómo gestionarlas(<)/em(>) (Santiago de Chile: CEPAL, 2024).

Desde una perspectiva de organización industrial, México se caracterizó desde la década de 1960 y hasta 2018 por una profunda y generalizada polarización socioeconómica (a nivel de empresas, sectores y territorios) con base en una orientación exportadora de un grupo muy reducido de empresas extranjeras y mexicanas con mínimos encadenamientos hacia adelante y hacia atrás. Los históricos incentivos a las exportaciones—como la exención de aranceles, del impuesto sobre la renta (ISR) y del impuesto al valor agregado (IVA)—se convirtieron en desincentivos con el paso del tiempo. Es decir, se crearon masivos incentivos para importar (partes y componentes) y permitir exportar. 

A diferencia de lo ocurrido en varios países asiáticos, en México estos mecanismos no lograron integrar a las empresas exportadoras al aparato productivo nacional desde mediados del siglo XX, lo que evidencia una falta de “endogeneidad territorial”. 5 Enrique Dussel Peters, Polarizing Mexico. The Impact of Liberalization Strategy (Boulder, CO: Lynne Rienner Publishers, 2000). Como resultado, y hasta 2025, los procesos de exportación en México se especializan en procesos y productos de bajo valor agregado, principalmente bajo el concepto de “importaciones temporales para su exportación”. 6 La orientación exportadora de México requiere de masivas importaciones de partes y componentes. Este es el caso incluso de la cadena global de valor autopartes-automotriz (CGVAA), la más emblemática de México. El Instituto Nacional de Estadística Geografía e Información (2023) publicó en 2022 que el (<)a href='https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2024/VAEMG/VAEMG2023.pdf'(>)Valor Agregado de Exportación de la Manufactura Global (VAEMG)(<)/a(>): a. cuenta con 2.4 millones de empleos (o apenas el 4 por ciento de la población económicamente activa) y la CGVAA con el 24.09 por ciento; el segmento automotriz apenas representa el 4.71 por ciento y el de autopartes 19.39 por ciento en 2021, b. el VAEMG de la CGVAA es superior a la manufactura, pero particularmente en su segmento automotriz, del 39.76 por ciento en 2021 (y de 33.48 por ciento en 2003); para su principal proveedor, el segmento de autopartes, el coeficiente fue de apenas 17.14 por ciento en 2021 (y de 10.26 por ciento en 2003). Hasta 2018, la diferencia entre aumentos de productividad y de salarios reales (la “ecuación fordista”) se ha ensanchado y esta brecha produce generalizadas tensiones y problemas de estabilidad en todas las escalas.

La economía mexicana enfrenta múltiples problemáticas estructurales, entre ellas: el bajo crecimiento, una limitada capacidad fiscal—especialmente en la generación de ingresos—, niveles ínfimos de inversión en ciencia y tecnología, una débil estructura de proveeduría nacional para las exportaciones, y salarios reales reducidos. Estas condiciones son comprensibles si se considera la organización industrial del país, en la cual los procesos y productos manufacturados dependen en gran medida de la importación de partes y componentes. La “nueva relación triangular” de México en el siglo XXI implica considerar diversas dimensiones. 7 Ver Enrique Dussel Peters, (<)em(>)Latin America, China, and Great Power Competition(<)/em(>) (Boulder, CO: Lynne Rienner Publishers, 2025).

La propuesta de un “proceso de globalización con características chinas” desde el año 2013 se ha basado en la interconectividad y en proyectos de infraestructura como eje central de su cooperación internacional. A diferencia del proceso de globalización derivado de los Acuerdos de Bretton Woods después de la Segunda Guerra Mundial—fundamentado en la liberalización de capitales y bienes y servicios, beneficiando particularmente al 1 por ciento/10 por ciento de la población y liderado por Estados Unidos, la Unión Europea y Japón—8  Dani Rodrik, The Globalization Paradox: Democracy and the Future of the World Economy (Nueva York: W. W. Norton, 2011). Joseph Stiglitz, (<)em(>)Globalization and Its Discontents(<)/em(>) (Nueva York: W. W. Norton, 2016) . La propuesta china busca concentrarse en la mejoría de la calidad de vida del “Sur global”. Para lo cual impulsa proyectos de infraestructura que beneficien al restante 99/90 por ciento de la población global, también resultado de su propia experiencia en las últimas décadas. Desde esta perspectiva, la propuesta de globalización china es una directa y explícita alternativa al proyecto global liderado por Estados Unidos y sienta las bases para su actual confrontación.

La competencia sistémica9Estados Unidos reconoció por primera vez a su relación con China como una “competencia entre grandes potencias” ((<)em(>)great power competition(<)/em(>)) (NSS 2017:27). Desde entonces las administraciones de Trump, Biden y la segunda presidencia de Trump en 2025 -también con base en crecientes percepciones negativas de la población estadounidense hacia China (Pew 2025)- han permitido profundizar una generalizada confrontación con China y respectivas respuestas por parte del sector público chino. entre Estados Unidos y China—explícita desde la segunda década del siglo XXI con sistemas políticos y económicos contrastantes—se refiere a la posibilidad histórica de que terceros países y regiones entablen relaciones socioeconómicas estratégicas. El concepto de “nuevas relaciones triangulares” permite un análisis histórico para comprender los matices de la competencia sistémica entre las dos principales economías del mundo en la actualidad. No se trata únicamente de una “guerra comercial” 10 Chad P. Bown, (<)em(>)US-China Trade War Tariffs: An Up-to-Date Chart(<)/em(>) (Washington, D.C.: Peterson Institute for International Economics, 2025). como suele simplificarse en el discurso público, sino de una disputa mucho más profunda y estructural. Además, el concepto subraya que para terceros países y regiones—como América Latina y el Caribe, y en particular México—los desafíos socioeconómicos presentes y futuros estarán determinados por su relación simultánea con ambas potencias. En este contexto, prescindir de una u otra no es una opción viable en la actualidad.

El concepto de “nuevas relaciones triangulares” busca distanciarse de debates actuales sobre la (nueva) Guerra Fría. 11 Daniel Green, “The New Cold War with China”, (<)em(>)The Daily Signal(<)/em(>), 25 de mayo de 2025; Jisi Wang, “America and China Are Not Yet in a Cold War”, (<)em(>)Foreign Affairs(<)/em(>), 23 de Novembre, 2023. Más allá de la carrera espacial, en materia de tecnología militar y nuclear entre Estados Unidos y la URSS, la competencia sistémica actual entre Estados Unidos y China es incomparable. Con un presupuesto en Ciencia y Tecnología cercano al 2.5 por ciento de su PIB en la actualidad, y en un monto absoluto comparable al de Estados Unidos, la Comisión Económica y de Seguridad de Estados Unidos-China, del Congreso estadounidense (2024), resalta su preocupación ante los avances tecnológicos de China, particularmente en semiconductores avanzados, energía, computación en la nube, inteligencia artificial y datos para la propia AI, tecnología cuántica, biotecnología y baterías avanzadas. En varios rubros China ya cuenta con múltiples ventajas, incluso antes de que se dieran a conocer los avances de DeepSeek. Para el reporte, la competencia con China es un tema de “seguridad nacional” que debería encarar con aliados o unilateralmente debido a que China ya cuenta con ventajas, o ha logrado cerrar las brechas tecnológicas en forma significativa, con respecto a Estados Unidos.12 United States–China Economic and Security Review Commission, (<)em(>)2024 Report to the Congress(<)/em(>) (Washington, D.C.: US-China Economic and Security Review Commission, 2024). Recientes estudios del Instituto Australiano de Política Estratégica (2024) destacan que las empresas chinas en la actualidad ya lideran 57 de 64 “principales tecnologías” en 2020-2024, siendo que en 2003-2007 las empresas estadounidenses lo hacían en 60 de 64 tecnologías (y China en apenas en 3). 13 Australian Strategic Policy Institute (ASPI), (<)em(>)ASPI’s Two-Decade Critical Technology Tracker: The Rewards of Long-Term Research Investment(<)/em(>) (Australia: ASPI, 2024): https://ad-aspi.s3.ap-southeast-2.amazonaws.com/2024-08/ASPIs%20two-decade%20Critical%20Technology%20Tracker_1.pdf?VersionId=1p.Rx9MIuZyK5A5w1SDKIpE2EGNB_H8r

Security-shoring

La seguridad nacional se ha convertido en el eje central de las relaciones entre los Estados Unidos y China desde 2022, con implicaciones profundas para terceros países y regiones. La administración de Biden, desde 2021, definió su estrategia con respecto a China bajo el enfoque de “inversión, alineamiento, competencia” (invest, align, compete), complementado por la noción de «competencia administrada» 14Antony J. Blinken, (<)em(>)The Administration’s Approach to the People’s Republic of China(<)/em(>) (Washington, D.C.: The George Washington University, 2022); Jake Sullivan, (<)em(>)Remarks and Q&A by National Security Advisor Jake Sullivan on the Future of U.S.-China Relations(<)/em(>) (Washington, D.C.: Council on Foreign Relations, 2024). Esta estrategia ha dado lugar a la implementación de políticas masivas orientadas a enfrentar a China, entre ellas inversiones que, solo en 2022, representaron cerca del 15 por ciento del PIB estadounidense. 15 Se trata de las (<)em(>)Inflation Reduction Act(<)/em(>), (<)em(>)CHIPS and Science Act(<)/em(>) y de la Ley de Infraestructura (McNeece 2023). A diferencia de la primera presidencia de Trump, que buscaba una solución bilateral entre Estados Unidos y China, la estrategia actual busca integrar a terceros países en esta dinámica. La competencia se concentra en sectores tecnológicamente estratégicos, con el objetivo de preservar el liderazgo estadounidense en innovación.

En 2023, la Secretaría del Tesoro de Estados Unidos planteó en forma categórica que la estrategia de Estados Unidos hacia China tendría como prioridad a la seguridad nacional.16 Janet Yellen, (<)em(>)Remarks by Secretary of the Treasury Janet L. Yellen on the U.S.-China Economic Relationship at Johns Hopkins School of Advanced International Studies(<)/em(>) (Washington, D.C.: Johns Hopkins School of Advanced International Studies, 2023). Por esto, las relaciones socioeconómicas con China, y con terceros países, se subordinan a la prioridad de la seguridad nacional estadounidense. Atrás quedaron temas como el desarrollo de las contrapartes, el libre comercio, el multilateralismo e incluso la reciprocidad. 

Por el momento, Estados Unidos ha concentrado su estrategia de security-shoring en los semiconductores de alta tecnología. Las diversas secretarías estadounidenses han reiterado sus esfuerzos en contra de China a través de restricciones masivas con sus aliados, limitando la inversión extranjera directa (IED) china, las exportaciones y la IED hacia China. En este rubro, Estados Unidos todavía cuenta con un liderazgo ante China y este último busca, desde hace más de un lustro, reducir su dependencia de Estados Unidos y sustituir importaciones.

En el resto de los sectores—incluyendo “fuerzas multiplicadoras” como en la inteligencia artificial, transporte eléctrico y salud—, Estados Unidos no está en condiciones de imponer un liderazgo tecnológico y propone una competencia con China. Siempre bajo la supremacía del security-shoring, la cual se ha convertido en la principal estrategia internacional de la segunda presidencia de Trump desde el 20 de enero de 2025. La totalidad de las órdenes ejecutivas emitidas desde entonces hacen explícita referencia a la seguridad nacional de Estados Unidos en su relación con otros países—como Canadá, Colombia y Panamá—, y de manera particular con México en diversos ámbitos: fentanilo, migración, superávit comercial, agua y su vínculo con China.

Esta nueva estrategia nacional ha sido promovida desde 2022, incluso antes de una eventual segunda presidencia de Trump, y representa un cambio estructural en la política exterior estadounidense. Para terceros países, implica el surgimiento de “nuevas relaciones triangulares”, en las que deben gestionar simultáneamente sus vínculos con Estados Unidos y con China, en un contexto marcado por tensiones geopolíticas y económicas.

Para el caso de México el security-shoring ha generado significativas implicaciones socioeconómicas. Una generalizada presión por parte de Estados Unidos para sumarse a las diversas estrategias de Estados Unidos en contra de China, incluyendo propuestas para restringir las inversiones chinas en México. 17 Durante la visita de Janet Yellen, secretaria del Tesoro de Estados Unidos, a México en diciembre de 2023, se propuso un grupo de trabajo conjunto para que México monitoreara la trazabilidad del origen de los recursos de las empresas, y particularmente las chinas (Dussel Peters, 2024). Este grupo de trabajo con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público en México, por el momento no ha generado resultados específicos. Pero con la nueva presidencia de Trump las múltiples y erráticas órdenes ejecutivas han generado una importante incertidumbre socioeconómica en México. Los anuncios de masivos aranceles desde el 2 de abril de 2025, y anteriormente para el hierro, el aluminio y las autopartes-automotriz permiten establecer que, hasta inicios de septiembre de 2025, México pagaría un arancel del 25 por ciento con excepción de todos aquellos productos beneficiados por el T-MEC (Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá) firmado en la primera presidencia de Trump en 2020. 

No obstante, y más allá de la generalizada incertidumbre para México ante las erráticas e impredecibles medidas en la segunda presidencia de Trump desde enero de 2025, el T-MEC se encuentra profundamente cuestionado. Esto se debe tanto a las medidas unilaterales del presidente estadounidense—tales como la imposición de aranceles a las importaciones mexicanas, en abierta contradicción con el propio tratado—y a la revisión del T-MEC prevista para 2026, la cual se anticipa sumamente compleja, ya que estará marcada por las amenazas de Trump en torno al déficit comercial de Estados Unidos. Así como por otras problemáticas bilaterales como el tráfico de fentanilo, el acceso al agua y diversas agendas compartidas.

Estructura del comercio exterior de México con China y Estados Unidos (2000-2024)

La “nueva relación triangular” del comercio de México con China y Estados Unidos se expresa en distintas dimensiones. En primer lugar, destaca la industrialización orientada hacia las exportaciones (IOE), la cual generó en México condiciones extraordinarias comparadas con su propio desarrollo histórico y en comparación con otras economías. Para el período 2010-2022 el comercio exterior de bienes y servicios representó el 72.42 por ciento del PIB de México, muy por encima de los coeficientes alcanzados entre 1980 y 1989 (de apenas el 28.38 por ciento e incluso por debajo del 10 por ciento hasta inicios de 1980). 

La orientación exportadora y la dependencia del comercio exterior de México, además, es significativamente superior que para ALC (de 48.06 por ciento durante 2010-2022, incluyendo a México), y muy por encima de China (41.46 por ciento) y Estados Unidos (27.86 por ciento). El comercio exterior de México se convirtió en una efectiva palanca de crecimiento desde finales de la década de 1980—considerando su profunda polarización y pocos vínculos en términos del valor agregado y del empleo generado—y particularmente con respecto al resto del mundo. El comercio exterior es fundamental para la economía mexicana contemporánea como para ninguna otra de las comparadas. Profundos cambios en el orden internacional y particularmente en el flujo comercial global podrían impactarle significativamente.

Como resultado de la confrontación en el ámbito comercial (“guerra comercial”), el profundo desacoplamiento (decoupling) en el ámbito comercial entre Estados Unidos y China, resultado de múltiples medidas arancelarias y no-arancelarias en el comercio con China, así como fuertes restricciones al comercio de productos de alta tecnología. Como resultado, la participación de China en el comercio de Estados Unidos cayó de su máximo en 2017 (con el 16.34 por ciento y siendo el principal socio comercial) al 10.92 por ciento en 2024 (convirtiéndose en el tercer socio comercial después de México y Canadá).

La explícita amenaza de Estados Unidos para evitar que terceros países—particularmente México—se conviertan en una “puerta trasera” para las importaciones chinas ha puesto en evidencia varios aspectos relevantes. Recientes estudios 18 Enrique Dussel Peters y Lesbia Pérez-Santillán, “Chinese Value-Added in Latin American and Caribbean Exports. Conditions and Challenges”, en (<)em(>)Latin American Exports to China. Local Experiences and Challenges(<)/em(>), coord. Enrique Dussel Peters (México: Red ALC-China, UDUALC y UNAM/Facultad de Economía, 2025), 9–28. han examinado a detalle, con base en matrices de insumo producto, las estructuras de las exportaciones de ALC a Estados Unidos, con significativos resultados. Por un lado, reflejan que el valor agregado doméstico de ALC en sus exportaciones hacia Estados Unidos ha venido disminuyendo continuamente desde 1995, del 73.3 por ciento en 1995, al 68.77 por ciento en 2020. Las diferencias entre países son notables: mientras Brasil alcanzó un 82.3 por ciento de valor agregado doméstico en sus exportaciones a Estados Unidos en 2020, México se ubicó en el extremo opuesto con un 64.3 por ciento. Este dato permite analizar con mayor precisión el peso del valor agregado externo en las exportaciones mexicanas. Aunque el valor agregado de origen extranjero sigue siendo el principal componente externo, su participación ha disminuido: pasó del 24.96 por ciento en 1999 al 13.13 por ciento en 2020, según los últimos datos derivados del análisis de matrices insumo-producto.19 Las matrices insumo-producto permiten estudiar cómo los diferentes sectores de una economía están interconectados, es decir, cómo los productos de un sector (insumos) son utilizados por otros sectores como materias primas o componentes para producir bienes o servicios (productos finales).

Como contraparte, el valor agregado chino en las exportaciones mexicanas a Estados Unidos ha aumentado continuamente hasta alcanzar el 7.5 por ciento en 2020. Es primordial considerar que el 70 por ciento de las importaciones de México son realizadas por empresas extranjeras y particularmente estadounidenses. Esta compleja estructura del valor agregado externo de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos refleja las implicaciones del concepto de “nuevas relaciones triangulares” y una nueva organización industrial exportadora desde México, orientada hacia Estados Unidos y con un creciente valor agregado chino. Además, esta dinámica implica la sustitución de importaciones directas de Estados Unidos desde China por productos exportados desde México, que incorporan insumos chinos.

Exportaciones de ALC a Estados Unidos: valor agregado doméstico (1995–2020)
ArgentinaBrasilChileColombiaCosta Rica
199589.887.984.788.579.1
199689.68884.188.478.5
19978986.983.688.478.6
199889.686.982.689.178.3
199990.28583.39278.8
200090.784.681.587.778.5
200191.282.979.686.779
200289.983.679.586.779.3
200389.384.278.28779.1
200487.18479.187.578.2
200587.28577.388.476.9
20068785.57988.675.2
200786.18678.588.676.1
200885.385.475.588.276.1
200987.48779.390.779.1
201087.386.48091.379.6
201186.985.677.790.979
201287.184.878.591.179.3
20138783.778.391.280.6
201488.784.379.888.181
201588.8838287.383.2
201687.284.383.686.883.6
201787.184.483.287.582.3
201886.582.481.687.181.1
201986.582.181.786.782.2
202088.482.382.288.181.8
Fuente: elaboración propia con base en Dussel Peters y Pérez-Santillan (2025)

Por su parte, la estructura comercial de México ha transitado por importantes cambios durante el siglo XXI. Como se ha mostrado, Estados Unidos sigue siendo por mucho el principal socio comercial de México, incluso ante el importante crecimiento de la participación de China. En 2024 México alcanzó una de sus máximas participaciones en el siglo XXI en sus exportaciones a Estados Unidos (del 83.06 por ciento) y, al mismo tiempo el máximo histórico en las importaciones desde China (del 20.76 por ciento). Las nuevas relaciones triangulares expresan su máximo esplendor en el caso mexicano México para 2024: una máxima concentración exportadora en las exportaciones de Estados Unidos y también en las importaciones desde China.

El siguiente cuadro presenta los principales cinco capítulos importados por México desde China en 2024. Estos concentraron el 75.05 por ciento del total importado desde China en 2024. Además de la interesante composición de las importaciones chinas—concentradas significativamente en electrónica, autopartes y, crecientemente, en el sector automotriz—, destaca la competencia en las importaciones mexicanas entre China y Estados Unidos. 

México: importaciones de Estados Unidos y China (1995–2024)

Importaciones de China

19952000201020172018
Electrónica0.811.9630.1735.5035.82
Autopartes0.381.6423.6822.6924.11
Automotriz0.060.233.337.408.99
Clasificaciones Especiales0.170.0016.5020.7619.19
Plástico0.540.975.899.059.03
Total0.721.5415.1317.6417.99
Con base en principales importaciones de China en 2025, porcentaje sobre las importaciones totales en respectivo capítulo. Fuente: elaboración propia con base en Cechimex (2025)

Importaciones de Estados Unidos

19952000201020172018
Electrónica79.201.9626.7424.7723.39
Autopartes61.6376.5540.1438.4637.27
Automotriz80.0972.1858.8748.3748.62
Clasificaciones especiales67.760.0026.8735.0636.57
Plástico89.7089.1474.6866.8465.51
Total74.4970.3248.2546.3846.58
Con base en principales importaciones de EEUU en 2025, porcentaje sobre las importaciones totales en respectivo capítulo. Fuente: elaboración propia con base en Cechimex (2025)

Históricamente la presencia estadounidense en estos tres capítulos era significativa y, por mucho, la más relevante en las importaciones mexicanas: en 1995, por ejemplo, las importaciones mexicanas en la electrónica y autopartes desde Estados Unidos representaron el 79.2 por ciento y 35.5 por ciento del total de las importaciones mexicanas en estos rubros. La participación china era secundaria (lo cual también indica la presencia de otros países de la Unión Europea y asiáticos, entre otros). Esta estructura de las importaciones mexicanas, sin embargo, ha cambiado radicalmente: en 2024, por ejemplo, en el sector de la electrónica, las importaciones chinas participaron con el 33.6 por ciento del total de las importaciones electrónicas de México. Estas han venido creciendo en forma significativa desde inicios del siglo XXI y desplazaron a las estadounidenses desde 2006 (las cuales apenas representaron el 21.7 por ciento). 

Se aprecian también tendencias similares de competencia en autopartes y particularmente en el sector automotriz. En este rubro por primera vez las importaciones mexicanas desde China fueron superiores a las estadounidenses. Cada cadena global de valor requeriría de un detallado análisis a nivel macro, meso, micro y territorial, siendo que en muchos casos las importaciones mexicanas no necesariamente reflejan una competencia entre China y Estados Unidos. En todo caso, las empresas transnacionales se proveen de partes y componentes de plantas propias o de terceras empresas establecidas en diversos países. 20 Para la cadena autopartes-automotriz en México, véase, por ejemplo: Jorge Carrillo y Humberto García, “La paradoja del TLCAN: alta productividad y bajos salarios en la industria automotriz”, en (<)em(>)La reestructuración de Norteamérica a través del libre comercio: del TLCAN al TMEC(<)/em(>), eds. Óscar F. Contreras, Gustavo Vega Cánovas y Clemente Ruiz Durán (México: El Colegio de México y El Colegio de la Frontera Norte, 2020), 163–184. Enrique Dussel Peters, “The New Triangular Relationship between the US, China, and Latin America. The Case of Trade in the Autoparts-Automobile Global Value Chain (2000–2019)”, (<)em(>)Journal of Current Chinese Affairs(<)/em(>) (noviembre 2021): 1–23. (<)em(>)Mexico News Daily(<)/em(>) (MND), “Boom of Chinese Car Sales in Mexico Could Be Ending After Growth Slowed in 2024”, MND, 13 de enero de 2025.

Hacia una triangulación no excluyente con Estados Unidos y China

La “nueva relación triangular” ha generado una sofisticación durante el siglo XXI. Las negociaciones comerciales de Estados Unidos con la totalidad de sus socios comerciales—incluyendo a China y a México—probablemente se definirán en el transcurso de 2025 y con enormes repercusiones para México. Los procesos de importación temporal para su exportación en México sufrirán importantes cambios, aunque por el momento no es posible entrever si estos impactos serán positivos o negativos para México en el corto y mediano plazo.

Las condiciones específicas de esta nueva relación triangular variarán según el tercer país y tópicos específicos (inversiones, turismo, proyectos de infraestructura, etc.). Con certeza esta nueva relación triangular resultará en configuraciones diversas; en algunos países y tópicos Estados Unidos pudiera jugar un papel significativo, en otros, China contará con una mayor presencia.

Para el caso de México y su comercio exterior la confrontación entre Estados Unidos y China es sustantiva y trastoca su especialización comercial desde hace varias décadas, generando una profunda incertidumbre para el país y, en el corto plazo, para miles de empresas extranjeras y mexicanas especializadas en la descrita organización industrial fomentada explícitamente desde los finales de los 1980s. Es relevante destacar que la nueva relación triangular del comercio exterior de México se ha gestado a lo largo del siglo XXI. Es decir, no es resultado del security-shoring desde 2022; la creciente presencia de China en el comercio exterior de México (y la caída por parte de Estados Unidos) se ha gestado durante más de dos décadas, teniendo como actor principal a las empresas extranjeras establecidas en México y particularmente a las estadounidenses. 

La acusación de que México se convirtiera en la “puerta trasera” de valor agregado chino es paradójica y no comprende la organización industrial y nueva relación triangular generada: son las empresas transnacionales establecidas en México las que importan masivamente partes y componentes para sus exportaciones a Estados Unidos. Seguramente se pudieran revertir algunos de estos procesos, aunque tomó décadas crear estos vínculos intra e interempresa. En la actualidad existen propuestas precisas de política ante esta nueva relación triangular de México con Estados Unidos y China. 21 Liljana Arsovska, Eugenio Anguiano Roch y Enrique Dussel Peters (coord.), (<)em(>)Aspectos para una agenda estratégica México-China. Nuevas relaciones triangulares(<)/em(>) (México: Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Economía y Centro de Estudios China-México, 2024).  En el ámbito del comercio exterior de México y con propuestas hacia organismos empresariales. Entre ellas, la creación de una agenda estratégica integral entre el Senado de la República y otros sectores responsables, como la Secretaría de Relaciones Exteriores, de Hacienda y Crédito Público y de Economía, así como el sector académico, que reconozca la necesidad de diversificación económica y que dote a México de una política coherente y proactiva frente a los desafíos y oportunidades que representa China. La creación de una Subcomisión sobre México y China dentro del Senado para coordinar temas económicos, comerciales y de infraestructura. Iniciar una nueva etapa en la relación comercial bilateral con China, enfocada en temas como la transferencia tecnológica y la participación en cadenas globales de valor, así como el fomento de la IED china en sectores estratégicos.

Estas propuestas destacan la importancia de reconocer las nuevas relaciones desde una perspectiva no excluyente para México. Lo cual implica una agenda general y específica para tratar con Estados Unidos y con China. Por el momento los sectores responsables (públicos y privados) no han reconocido estos nuevos retos y sólo se han concentrado en Estados Unidos. La falta de definición de una clara agenda estratégica de corto, mediano y largo plazo con China tendrá enormes costos para México, y afectará a las empresas especializadas en el comercio exterior del país, particularmente a las extranjeras y estadounidenses establecidas en México.

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