7 de marzo de 2024

Entrevistas

Petrobras en transición

Una entrevista con Cibele Vieira, de la Federación Única de Trabajadores del Petróleo de Brasil (FUP)

Leia o entrevista em português / Read this interview in English.

La campaña de Luiz Inácio Lula da Silva para su tercer mandato como presidente de Brasil ha estado definida por la idea de reconstrucción que le apunta a una recuperación política después del reinado antidemocrático de Jair Bolsonaro, promesas de reindustrialización, y una transición verde para la economía brasileña. El papel de Petrobras —la gigante estatal petrolera— es clave para tales esfuerzos y ha sido objeto de debate en la historia del desarrollo brasileño.

Petrobras fue creada en 1953 como parte de uno de los proyectos desarrollistas populares del expresidente Getúlio Vargas, conocido como la Política Nacional del Petróleo, que aseguró un monopolio estatal sobre la perforación, refinación y transporte del petróleo. El monopolio nacional duró hasta 1997, cuando fue derribado por la administración de Fernando Henrique Cardoso, cuyo Plan Nacional de Privatización también promovió la masiva oferta pública inicial de Petrobras y permitió que la empresa cotizara en el mercado internacional. Actualmente, el Estado brasileño es el principal propietario de Petrobras, con el 50.3% de las acciones con derecho a voto.

A lo largo de sus setenta años de historia, Petrobras nunca ha perdido su centralidad en el proyecto de desarrollo de Brasil. Desde la naturaleza desarrollista-nacional de su fundación, pasando por su entrada en el mercado global, hasta el debate contemporáneo sobre su papel en el tercer mandato de Lula, la empresa refleja la evolución de los debates sobre los caminos hacia el desarrollo en Brasil.

Cibele Vieira es la gerente general del Sindicato de Trabajadores del Petróleo de São Paulo —Sindipetro Unificado— y directora de la Federación Única de Trabajadores del Petróleo — Federação Única dos Petroleiros (FUP) en portugués—, donde representa a los trabajadores de Petrobras a nivel nacional. Hablamos con Vieira sobre el papel de Petrobras en la administración de Lula, la historia de Petrobras en el contexto del desarrollo brasileño y la reciente entrada del país en la OPEP+. 1

Una entrevista con Cibele Vieira

hugo fanton: Los debates sobre la exploración de petróleo han sido prominentes desde que Lula asumió el cargo el año pasado. Se han enfocado en su relación con el objetivo de desarrollo inclusivo, la nueva política industrial y la agenda ambiental del gobierno. ¿Cuál ha sido la relación histórica entre el desarrollo nacional y la gestión de Petrobras?

cibele vieira: La discusión sobre la exploración de petróleo en Brasil surgió en el contexto de la posguerra. En ese marco, el petróleo se entendió como un activo estratégico de fundamental importancia para asegurar la soberanía nacional, para las industrias militar y automotriz, y para la producción de bienes de consumo. Petrobras fue fundada en 1953, siete años después de que los desarrollistas iniciaran la campaña O petróleo é nosso (“el petróleo es nuestro”); su inauguración como empresa estatal con un monopolio en la exploración de petróleo en Brasil fue una victoria para este movimiento y para su lema.

Ha habido disputas desde entonces. Desde el principio, invertimos en perforación y refinación, por lo que Petrobras se destacó internacionalmente en la perforación en alta mar; y desde 2006, con el descubrimiento de la reserva petrolera de presal, Brasil se convirtió en uno de los mayores poseedores de reservas de petróleo del mundo. Entendemos que este fue un tema importante en relación con las disputas que llevaron al golpe de estado de la presidenta Dilma Roussef en 2016 y al arresto de Lula en 2018. Hay una estrecha conexión entre la profunda crisis política interna de Brasil y su lugar como uno de los mayores productores de petróleo del mundo.

Históricamente, los movimientos sociales y los partidos de izquierda del país han entendido que, para apoyar el desarrollo nacional de Brasil, los recursos naturales deben ser explotados de manera sostenible y de acuerdo con las necesidades de la población. En el caso del petróleo, esto significa que una exploración no tiene sentido si no es con una inversión concomitante en desarrollo industrial, nuevos empleos y crecimiento económico. Esta perspectiva, no obstante, chocó con otras aproximaciones, como las de las administraciones liberales de Fernando Collor de Mello (1990-92) y Fernando Henrique Cardoso (FHC) (1995-2002), por ejemplo, que tenían planes de privatización para Petrobras. En 1995, estalló una huelga masiva de trabajadores del petróleo que duró un mes, deteniendo la venta mientras otras industrias clave eran privatizadas. Cuando Lula llegó al poder en 2003, fue con una visión completamente diferente sobre el papel que el estado y la empresa deberían tener en la economía del país.

Las administraciones de Lula (2003-2011) y Dilma (2011-2016) cambiaron la estructura y la misión de Petrobras; esta pasó de ser una empresa de exploración de combustibles fósiles a una empresa de gestión energética, enfocada también en la transición energética. Después del golpe contra Dilma, Petrobras volvió a centrarse únicamente en los combustibles fósiles durante las administraciones de Michel Temer (2016-2018) y Jair Bolsonaro (2019-2022), y el papel de la empresa como promotora del desarrollo nacional fue abandonado.

Temer y Bolsonaro fueron mucho más exitosos que FHC en desmantelar Petrobras. En los últimos años, la propia distribuidora de petróleo de Petrobras, BR Distribuidora, fue privatizada junto con muchas refinerías y filiales. La estrategia de la empresa fue transformada: si antes estaba orientada hacia el suministro de productos derivados del petróleo para el mercado interno, ahora estaba enfocada en los mercados financieros, los cuales aumentaron los márgenes de ganancia y los pagos de dividendos. La transición energética, incompatible con el nuevo plan de rentabilidad a corto plazo, fue eliminada de la agenda, pues es imposible que una filial de biocombustibles iguale la rentabilidad de la perforación en la capa de petróleo presal. Finalmente, el centro de investigación de la empresa fue completamente desmantelado.

En ese sentido, el debate que hoy tenemos con los trabajadores petroleros ahora tiene que ver con algunos paralelos entre la asunción de Lula al cargo en 2003 y en 2023. La nueva administración quiere reanudar su proyecto y misión anteriores, pero hay obstáculos dejados por las administraciones anteriores.

hF: ¿Cuál es la evaluación del movimiento laboral sobre la gestión de Petrobras y la nueva administración de Lula, a poco más de un año después de su inauguración?

cV: La FUP formó parte de los grupos de trabajo del equipo de transición del gobierno y contribuyó considerablemente a las propuestas para la industria petrolera. Sin embargo, dada la estrecha victoria, el gobierno debe hacer concesiones para mantener su coalición.

Además de estas disputas en la escena política nacional en general, el movimiento sindical también está enfrentando algunos desafíos adicionales. Este año, como parte de la campaña salarial de los trabajadores petroleros, estamos discutiendo cuestiones de gobernanza interna. A pesar de los cambios en la presidencia y en la junta interna, hay perspectivas divergentes enfrentándose dentro de Petrobras: algunos partidarios de Bolsonaro todavía están allí, junto con los pro-desarrollistas que desaprueban el movimiento sindical porque creen que los trabajadores deben conformarse y seguir las reglas; y por otro lado, estamos algunos de nosotros, que hacemos parte del movimiento sindical. En ese sentido, hay disputas políticas sobre el papel de la empresa en el ámbito nacional, pero también hay discusiones sobre las relaciones de poder internas dentro de Petrobras como tal.

Los conflictos internos en el Consejo Administrativo de Petrobras —Conselho de Administração (CA) en portugués— reflejan las disputas de alianzas en el Congreso Nacional. Esto significa que hay divergencias incluso entre los asesores designados por el propio gobierno; en efecto, dado que las nominaciones reflejan las alianzas del gobierno en el Congreso, el presidente de Petrobras no tiene la mayoría de los escaños en el CA.

Tanto el presidente Lula como el presidente de Petrobras, Jean Paul Prates, han estado enfatizando el papel de la empresa en la transición energética, asegurando precios accesibles de combustible para la población, recuperando el crecimiento económico, construyendo flotas navales, etc. Sin embargo, el número de plazas que se han anunciado para el nuevo concurso público no es suficiente; ni siquiera cubre la reducción de la fuerza laboral que habrá este año por jubilaciones. Petrobras solía ser una empresa de 86,000 trabajadores, y ahora tenemos solamente 40,000. El plan de negocios que se publicó prevé una cantidad muy pequeña de inversiones; no está ni remotamente cerca de lo que realmente se necesita.

hF: ¿Prevalece todavía hoy la visión de Petrobras como exploradora de combustibles fósiles frente a la idea de una empresa de gestión energética?

cV: Esto es todavía un tema en discusión. Hoy Petrobras puede aprobar inversiones en energías renovables, pero no en la escala que se necesita. Está claro que ha habido un cambio en la visión respecto al papel de la empresa: Petrobras vuelve a posicionarse como impulsor del desarrollo nacional y ha adoptado un plan para operar en la refinería en todos los estados brasileños, no solo en Río de Janeiro y São Paulo. No obstante, y a pesar de la voluntad política, las cifras están todavía muy lejos de alcanzar las intenciones publicitadas.

hF: ¿Qué perspectiva tiene la FUP respecto al papel de Petrobras en la transición energética?

cV: En la FUP entendemos que hay una necesidad vital de superar la dependencia de los recursos de combustibles fósiles; este es un proceso en curso. Al mismo tiempo, el petróleo no desaparecerá mañana; incluso mientras aumenta la producción renovable, la exploración petrolera aún está en el horizonte.

Esto significa que algunas políticas deben ir de la mano: la riqueza generada por la exploración petrolera debe invertirse en investigación y en el desarrollo de nuevas fuentes de energía. Tenemos centrales eléctricas de biomasa y biocombustible en Minas Gerais y Bahía. También está pendiente la discusión sobre el sistema de producción, incluida la división entre grandes y pequeños productores, así como nuestra relación con el desarrollo regional.

Es inaceptable tener grandes centrales eléctricas rodeadas de pobreza. En la producción de biomasa, los recursos deben provenir de pequeños agricultores y no de agronegocios; esa política existía antes, pero fue interrumpida por la administración de Temer. Recuperarla sería un ejemplo concreto del tipo de iniciativas que defendemos hacia una transición energética justa.

Además de invertir en nuevas fuentes de energía, también es necesario reducir el impacto de las emisiones de los combustibles fósiles mediante la reducción del azufre en la gasolina y el diésel, por ejemplo. Las inversiones de Petrobras en refinerías ya contemplan planes para hacer que los combustibles fósiles sean menos contaminantes.

Deberíamos continuar con la exploración petrolera. Petrobras debe explorar nuevas fronteras. En ese sentido, estamos a favor de explorar la región del Margen Ecuatorial, a la cual no se debería referir como “desembocadura del río Amazonas”, pues de hecho se encuentra a más de 150 kms de la desembocadura. Dado que Petrobras tiene una larga tradición garantizando la seguridad industrial en la exploración de petróleo, expandir esta tradición nos permitiría invertir en nuevas fuentes de energía: esta es nuestra idea de una transición energética justa y popular.

hF: Las propuestas para nuevas exploraciones petroleras han causado controversia; la del Margen Ecuatorial ha sido particularmente criticada por Marina Silva, la propia ministra de Medio Ambiente de Lula. ¿Por qué está la FUP a favor de explorar allí?

cV: Petrobras ha estado explorando petróleo en la Amazonía durante mucho tiempo. Hay una refinería en Manaos. Durante años hemos estado operando en la selva. Otros países de la región amazónica también exploran petróleo y tienen un historial de vertido de desechos en las selvas, lo que no es nuestro caso.

Esta es la diferencia que surge de ser Petrobras una empresa estatal; es una empresa más responsable en cuanto al proceso de producción. La nueva frontera de exploración es el Margen Ecuatorial, que no se encuentra en el campo de presal, sino que es un yacimiento petrolífero marítimo muy grande. Esto significa que no se trata de exploración terrestre o exploración cerca de la costa, como algunos han estado diciendo. Además, Petrobras es la organización con la tecnología más adecuada para este tipo de perforación. Las reservas de petróleo no se ajustan a nuestras fronteras geográficas. La reciente disputa entre Guyana y Venezuela está relacionada con la exploración en la región que abarca el Margen Ecuatorial. En el mundo de hoy, detener el uso de los combustibles fósiles no es una opción factible. El Margen Ecuatorial será explorado, eso es seguro, ya sea por Brasil o por otros países.

Nuestra comprensión es que las nuevas fronteras deben explorarse, pero siempre garantizando que los ingresos se inviertan en la transición energética.

Si observamos el mapa petrolero mundial, la mayoría de los yacimientos son antiguos y están experimentando un declive en la producción. Sin embargo, Brasil está descubriendo nuevos campos con enormes reservas, lo que le permitiría aumentar la producción. Aún mientras la capacidad de producción de fuentes de energía alternativas sigue creciendo, tenemos un papel cada vez más importante en la producción de petróleo. Desde un punto de vista muy pragmático: si no exploramos, no tendremos alternativas energéticas capaces de satisfacer la demanda y tendremos que pagar un precio más alto por consumir petróleo a nivel nacional.

hF: ¿Cuál es el papel de Petrobras en la nueva política industrial de Brasil con respecto a la competencia extranjera?

cV: Cuando hablamos de competencia a nivel global, no vale la pena lidiar en sectores donde China tiene una escala productiva mucho más grande, pues es imposible competir con los precios que ésta alcanza. No obstante, esto no significa que no podamos tener industrias más complejas, ni que debamos limitarnos a proporcionar materias primas; hay espacio suficiente para diversificar nuestro mercado y para superar la dependencia económica. En comparación con otros países, Brasil no está en una mala situación económica; tenemos buena agricultura, servicios e industria. Continuar invirtiendo en la expansión industrial permite la generación de empleos de calidad; proporciona a los trabajadores un salario decente; y produce efectos positivos en toda la cadena de servicios.

Petrobras tiene un papel estratégico en esto. Los precios de la energía y el transporte son cuestiones fundamentales para la industria. La construcción de nuevos gasoductos es una de las principales preocupaciones tanto en el plan de negocios de Petrobras como en los proyectos de infraestructura del nuevo Programa de Aceleración del Crecimiento —Programa de Aceleração do Crescimento en portugués—. Asistí a algunas de las reuniones que la industria química tuvo con el vicepresidente Alckmin, y la principal preocupación era el suministro de gas; y puesto que Petrobras proporciona recursos para la industria nacional, el asunto del suministro del gas es crucial para asegurar buenos precios y estabilidad. También está Petrobras Diesel, que suministra combustible para un país que depende en gran medida del transporte por carretera. Además de la cadena de producción de petróleo, Petrobras también juega un papel importante en el agronegocio al proporcionar fertilizantes. 

El debate en torno a los insumos locales para la producción brasileña se deriva de esto. Cuando se construye una plataforma petrolífera, ¿es más estratégico utilizar proyectos, tecnologías y componentes importados, o invertir en recursos locales?

hF: Finalmente, ¿cuál fue la reacción general en el movimiento sindical de los trabajadores petroleros después de que Brasil fuera invitado a unirse a la OPEP+?

cV: La FUP no tiene una postura oficial, así que compartiré mi punto de vista personal sobre este tema. Cabe aclarar que la OPEP+ y la OPEP son organizaciones distintas: ser miembro de la primera no implica necesariamente cumplir con las disposiciones de la segunda. En ese sentido, si observamos nuestra capacidad productiva y pensamos en los yacimientos petrolíferos que tenemos y cuánto petróleo producimos, tiene sentido unirse a la OPEP+. Esta organización influye directamente en el precio internacional del petróleo, y seguir dichos procesos de toma de decisiones siempre es positivo.

Los costos de producción del presal brasileño son más altos que los de Arabia Saudita y los de muchos miembros de la OPEP, pero aún son más bajos que los de otros. Dado que muchos países tienen costos de producción superiores a los nuestros, el precio determinado por la OPEP no obstaculizará nuestra producción. Desde mi punto de vista, participar en las discusiones sobre la formación de precios del petróleo no implica ningún riesgo ni nos obliga a asumir una tasa de producción más baja de la que es viable para Brasil.

Mantener esta discusión hace que Brasil sea más seguro. A diferencia de la mayoría de los grandes países productores de petróleo, no dependemos únicamente del petróleo como fuente de energía. Esto nos da una posición más cómoda para discutir precios.

Además de eso, como el propio Lula señaló, está el problema de la transición energética. Nuestro presidente fue fuertemente cuestionado sobre la aparente contradicción de posicionar a Brasil como líder ambiental mientras se unía a la OPEP+. La pregunta más relevante en el debate es si es mejor dejar estas decisiones en manos de otros países o participar activamente.

Las empresas petroleras son actores centrales en la transición energética; representan empresas que ya producen energía y que están expandiendo sus actividades a otras fuentes. Es imposible crear un plan de transición energética responsable sin involucrar a los productores; por lo tanto, la transición energética también depende de las discusiones llevadas a cabo por la OPEP. Si las empresas petroleras quieren socavar cualquier iniciativa de transición energética, perjudicando económicamente las fuentes de energía alternativas, todo lo que tienen que hacer es bajar los precios del petróleo.

Dado que Brasil es un gran productor cuya matriz energética no depende completamente del petróleo, estamos en una posición aún más cómoda para promover el debate sobre la transición energética dentro de la organización.

Esta entrevista fue traducida del inglés al español por Eduardo F. Gutiérrez González para Phenomenal World.

  1. Desde 2016, la OPEP —Organización de Países Exportadores de Petróleo— formó una serie de alianzas adicionales que permitieron establecer la OPEP+ (también conocida como “OPEP Plus”), que opera en torno al mercado del crudo”


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